JGGA
El Rincón del ChinoX, Est. 2007
Porque yo solo se que a lo mejor se algo...
jueves 15 de septiembre de 2011
Homenaje de Google para Guatemala
JGGA
martes 13 de septiembre de 2011
Operación Septiembre Lluvioso
Karl Marx tenía razón...
Karl Marx tenía razón
John Gray, filósofoEspecial para la BBC
Domingo, 11 de septiembre de 2011
Destrucción creativa
De hecho, en el Reino Unido, Estados Unidos y muchos otros países desarrollados, durante los últimos 20 a 30 años ha ocurrido lo opuesto. No existe la seguridad laboral, muchas de las profesiones y oficios del pasado desaparecieron y carreras que duran toda la vida no son mucho más que un recuerdo. Si la gente posee alguna riqueza, está en sus casas, pero los precios de la propiedad raíz no siempre aumentan. Cuando el crédito es restringido, como ahora, pueden quedarse estancados por años. Una menguante minoría puede seguir contando con una pensión con la cual vivir cómodamente y pocos cuentan con ahorros significativos. Más y más gente vive al día, con muy poca idea sobre qué traerá el futuro.
Ganancia negativa
A medida que el capitalismo ha ido avanzado, ha llevado a la mayoría de la gente a una nueva versión de la precaria existencia del proletariado del que hablaba Marx. Los salarios son más altos y, en algunos lugares, en cierto grado hay un colchón contra los sacudones gracias a lo que queda del Estado de bienestar. Pero tenemos poco control efectivo sobre el curso de nuestras vidas y las medidas tomadas para lidiar con la crisis financiera han profundizado la incertidumbre en la que tenemos que vivir. Tasas de interés del 0% conjugadas con el alza de precios implica que uno recibe beneficios negativos por su dinero y produce la erosión del capital. La situación para muchos jóvenes es aún peor. Para poder adquirir las habilidades indispensables para conseguir empleo, hay que endeudarse. Y como en cierto momento hay que volverse a entrenar, hay que ahorrar, pero si uno empieza endeudado, eso es lo último que podrá hacer. Cualquiera que sea la edad, la perspectiva de la mayoría de la gente hoy en día es una vida entera de inseguridad.
Quienes se arriesgan
Al mismo tiempo que ha despojado a la gente de la seguridad de la vida burguesa, el capitalismo volvió obsoleto al tipo de persona que disfrutaba de la vida burguesa. En los '80s se habló mucho de los valores victorianos, y los promotores del mercado libre solían asegurar que éste reviviría las virtudes del pasado. Pero el hecho es que el mercado libre socava las virtudes que mantienen el estilo de vida burgués.
Cuando los ahorros se están desvaneciendo, ser cauteloso puede llevar a la ruina. Es la persona que pide grandes préstamos y que no le tiene miedo a declararse en bancarrota la que sobrevive y prospera. Cuando el mercado laboral es volátil, no son aquellos que cumplen cabalmente con las obligaciones de su trabajo quienes tienen éxito, sino los que siempre están listos a intentar algo nuevo que aparenta ser más prometedor. En una sociedad que está siendo transformada continuamente por las fuerzas del mercado, los valores tradicionales son disfuncionales y quien quiera vivir de acuerdo a ellos está en riesgo de terminar en la caneca de la basura.
Se desvaneció en el aire
Examinando un futuro en el que el mercado permea todas las esquinas de la vida, Marx escribió en el Manifiesto Comunista: "todo lo que es sólido se desvanece en el aire". Para alguien que vivió en la Inglaterra victoriana temprana -el Manifiesto fue publicado en 1848- era una observación asombrosamente visionaria. En esa época, nada parecía más sólido que la sociedad en cuyos márgenes vivía Marx.
Este estado de alteración perpetua es la revolución permanente del capitalismo y yo pienso que nos acompañará en cualquier futuro imaginable realísticamente. Estamos apenas a mitad de camino de una crisis financiera que pondrá muchas cosas de cabeza. Monedas y gobiernos probablemente caerán, junto con partes del sistema financiero que creíamos seguro.
No se ha lidiado con los riesgos que amenazaban con congelar a la economía mundial hace apenas tres años. Lo único que se ha hecho es obligar a los Estados a asumirlos. No importa qué digan los políticos sobre la necesidad de frenar el déficit, deudas de la magnitud de las que se han incurrido no pueden ser pagadas. Es casi seguro que lo que harán es manejarlas recurriendo a la inflación, un proceso que está abocado a ser muy doloroso y empobrecedor para muchos. El resultado sólo puede ser más agitación política, a una escala aún mayor.
Pero no será el final del mundo, ni siquiera del capitalismo. Pase lo que pase, vamos a seguir teniendo que aprender a vivir con la energía errática que el mercado emanó. El capitalismo llevó a una revolución pero no la que Marx esperaba. El exaltado pensador alemán odiaba la vida burguesa y pensó en el comunismo para destruirla. Tal como predijo, el mundo burgués ha sido destruido. Pero no fue el comunismo el que cometió el acto. Fue el capitalismo el que mató a la burguesía.
lunes 5 de septiembre de 2011
Goma Electoral...

sábado 16 de julio de 2011
Muerte después de la vida...


Entrada 93 y el mundo sigue adelante...

miércoles 11 de mayo de 2011
Pollo Campante y yo también....

Así que ya tengo clara mi posición en las próximas elecciones. Yo no voy a votar, ni siquiera nulo. Mientras no exista cárcel por no hacerlo, no me moveré de mi casa ese día. Y si salgo es a comerme un helado o a trabajar. No me creo el cuento de que otros decidirán por mí y que entonces pierdo el derecho a reclamar. He votado desde el día que pude. He votado pensado y variado. Y no hay diferencia, todos los candidatos son perversos. Me da igual, si queda Sandra, Caballeros o cabeza dura. Me da igual si Portillo se tira de vicepresidente de Zury o si lo postulan por el Barça, el Madrid o Los Rojos. Mi vida en el pueblo sigue igual. Desde mi trinchera tengo que vivir con este sistema y cambiarlo desde mi perspectiva, con mi trabajo diario, con mi voz y mi palabra, con mis ideas. No me creo el juego de la democracia de cartón. Mi lucha va por otro lado."
Tomado de: http://www.elperiodico.com.gt/es/20110511/lacolumna/195229/
Saludos!



